21 6 / 2010

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Asi son las cosas entonces. Me devuelvo y re.leo todas estas cosas que he escrito. Caidas de bicicletas, angustias, otras angustias, y las mismas angustias. Almohadas calientes, estomagos revueltos y la espera, oh si, larga espera para encontrar ese trabajo que es el que quiero. No cualquiera.

Descubro entonces que este sitio ha sido el cajón mágico de la mesita de noche. El último cajón que solo se abre para poner basura, papeles viejos y cosas que no queremos ver. Dale, no todo puede ser tan malo. No soy una agonía viviente ni un mar de lágrimas.

Con todo esto ha venido un camión, con cuatro edificios, dos bicicletadas y un tractor de cosas bueni si si simas. De hojas anaranjadas en el otoño. Descubrir que me puedo quedar parada pisandolas una y otra vez como una vil drogadicta sin serlo. De volver a sentir el frio en la espalda que suuube y me enfria las orejas. De cambiar las medias corticas por las más largas posibles, desempolvar los abrigos y tener la nariz roja. Despues ver como empiezan a nacer las hojas. Como todo ese sol ya empieza a calentar, y me pregunto, como es que no podias calentarme antes!. Tanto, que solo queda caminar cuasi empelota, sentarme a leer y mirar desde abajo mi árbol de aguacates.