20 9 / 2010

Por fuera por dentro

Laura, estoy acá, sentado, meditando, ablandado, fortalecido, blindado, buscado, creado, hablado, callado (con más confianza en el silencio), amarrado a la silla, a la mesa, al piso, a la tierra, al cielo, caido, levantado, soñado, perdido y encontrado, aterrizado en la cama, en plancha, en la barca. Navengando entre olas entre barcos entre líneas con Conrad y con Melville que también navegaron, frustrado, ganado, abolido, sellado, elaborado, como una catedral, un palacio, un cuadro. Queriendo y queriéndola, con la neuronas, con los poros, con los dientes, con la nariz, con una boca, con las palabras que salen de la boca, que corren que se quedan quietas, que duermen, que saltan que gritan que lloran que se empujan que mienten que dicen la verdad que rien que explotan en la hoja en los oidos en las peliculas de Kubrick de Godard de Truffaut en los guiones en las mise en scene, con los ojos, al derecho y al reves, con tres mil años de maneras y mentiras de filosofía y juegos y fiestas y ritos y sacrificios y sangre, con jesus o sin el, cuando estab en la cruz y cuando decidió bajarse para irse con magdalena y tomar vino con judas en los protíbulos de jerusalen, y encerrado en la torre de babel con Pitágoras y Heráclito y Moises y Abrahan con el cuchillo, encerrado entre las lenguas que no conozco y la lengua original, la que habló adan cuando le puso nombre a las cosas, y también la que hablan los pájaros. ¿Ha oido alguna vez la voz de los pájaros?, yo he visto personas que hablan con ellos, en griego, y en español con los españoles. Cuando me habla en español como una reina de mentiras de verdad, como una de las reinas del Quijote que son princesas campesinas con su sonrisa y sus colores, los mimos colores que puso Van Gogh antes de pintar los cuervos.
Con moral sin moral, con bien y con mal, solo y acompañado casi siempre por la misma soledad prima de la muerte y concubina de la melancolia, con ropa y sin ropa, frente al espejo y dentro del espejo, abajo y arriba del cielo con o sin estrella, desde el fondo del mar, desde el fon de las minas de carbon para la transmutación de los elementos en oro y la cojuración de los espiritus que están gritándonos desde la jungla para que nos inventemos cada día la nueva vida, el nuevo sexo, el nuevo amor.

No se cuántos días pueda estar así en la ola de la mitad de los sueños que vuelven y vuelan al pasado que está acá hoy. Pero acá estoy y cuando me acuerdo de usted siento lo que sientió Dante cuando salió del infierno y vio las estrellas.

a.

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